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La Molle, lugar de encuentros

  • hace 6 horas
  • 1 Min. de lectura

Este fin de semana, las dos comunidades de las Hermanas del Ángel de la Guarda en Francia se reunieron en La Molle para compartir unos días llenos de fraternidad, alegría y vida sencilla. El encuentro, vivido en el marco de la fiesta de Pentecostés, fue una hermosa ocasión para reencontrarse, fortalecer los lazos entre las comunidades y dejarse renovar por la acción del Espíritu Santo.


A lo largo de estos días, las hermanas compartieron no solo momentos de oración y celebración, sino también la vida cotidiana, las conversaciones sencillas, las comidas compartidas y la alegría de estar juntas. En un ambiente familiar y cercano, cada comunidad pudo presentar el apostolado que realiza, compartiendo experiencias, desafíos y también tantos signos de esperanza que nacen de la misión vivida cada día.


Pentecostés dio un color especial a este encuentro, recordando que es el Espíritu quien anima la vida comunitaria, sostiene la misión y hace crecer la comunión. Fue también una oportunidad para dar gracias por la vocación recibida y renovar el deseo de seguir siendo presencia, y vivir con actitudes de acogida y servicio allí donde las Hermanas del Ángel de la Guarda están enviadas: Quillan y Montauban.


El fin de semana terminó con el corazón agradecido por todo lo vivido: los encuentros, las conversaciones, la oración compartida y la alegría sencilla de sentirse familia. Unos días que dejan huella y animan a continuar caminando juntas, con esperanza y confianza, al servicio del Evangelio.


 
 
 

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